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HERNIA DE DISCO

La hernia discal o hernia de disco es una patología degenerativa de la columna vertebral que, en la mayoría de los casos, se produce a causa de la edad. Otros factores causantes son los golpes o traumas y la osteoporosis.

La columna vertebral está compuesta por vértebras que van desde la zona cervical hasta la zona lumbar; entre cada una de las vértebras se ubican una especie de almohadillas denominadas discos, formados por un anillo fibroso y su núcleo pulposo. El anillo fibroso forma la parte externa del disco, es duro pero flexible y rodea el núcleo pulposo, manteniéndolo y evitando que se desplace. Mientras que el núcleo pulposo, la parte interna del disco, es gelatinoso y se encarga de amortiguar el peso.

Cuando el anillo fibroso se rompe o fracciona, el contenido del núcleo pulposo se sale. La salida de ese tejido es lo que se conoce como hernia discal, técnicamente es la herniación del núcleo pulposo. En el momento en el que el núcleo pulposo deja de ocupar su lugar natural e invade otras zonas es cuando se da la hernia, que puede causar daños en las raíces de los nervios o incluso a la médula. Y está compresión de las raíces es la que produce el dolor.

TENDINOPATIA

Es el término general que se utiliza tanto para tendinitis como tendinosis. Mientras que la tendinitis implica inflamación del tendón, la tendinosis describe un tendón dolorido y degenerado por una serie de problemas en el propio tejido del tendón.

PROTUSIÓN DISCAL

Con los años y/o los esfuerzos, el anillo fibroso pierde elasticidad y resistencia. En este estado, el núcleo pulposo puede desplazarse del centro del disco dando lugar a una protuberancia o protrusión discal que podría ser cervical, dorsal ó lumbar. Las más habituales se producen entre L4 L5 y entre L5 S1 (lumbares); también son frecuentes entre C5 C6 y C6 C7 (cervicales).

EDEMA ÓSEO

Es una inflamación o lesión en la zona medular del hueso (en el interior del hueso trabecular o esponjoso). El hueso contiene vasos sanguíneos que ante un traumatismo puede responder y provocar el sangrado dentro del hueso.

En ocasiones, si el líquido inflamatorio no se reabsorbe y se prolonga en el tiempo, puede provocar con frecuencia que el edema óseo desemboque en una osteonecrosis. Las zonas anatómicas y huesos más propensos a sufrir edema óseo son: cadera, rodilla, tobillo, astrágalo, calcáneo, tibia, hombro y muñeca.

FRACTURAS

Las fracturas son una discontinuidad en los huesos, a consecuencia de golpes, fuerzas o tracciones cuyas intensidades superen la elasticidad del hueso.
En una persona sana, siempre son provocadas por algún tipo de traumatismo, pero existen otras fracturas, denominadas patológicas, que se presentan en personas con alguna enfermedad de base sin que se produzca un traumatismo fuerte.
Es el caso de algunas enfermedades orgánicas y del debilitamiento óseo propio de la vejez.

ARTROSIS

También conocida como osteoartrosis u osteoartritis (OA), es una enfermedad articular degenerativa que afecta tanto al cartílago como al hueso y tejidos blandos de la articulación.

Puede darse en cadera, rodillas, manos, pies y columna vertebral, siendo las tres primeras las más frecuentes. Produce dolor y afecta directamente la movilidad y autonomía de la persona que la sufre con el desgaste psicológico que ello supone. La tarea más habitual puede convertirse en un gran obstáculo que afrontar debido a las limitaciones asociadas a la patología. Además, se vincula a otros problemas de co-morbilidad como la hipertensión o las enfermedades cardiovasculares entre otros.

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