La cirugía de hernia discal consiste en retirar el material del disco que comprime un nervio. Se plantea cuando hay pérdida de fuerza importante o progresiva, dolor en la pierna que te incapacita y no mejora tras un tratamiento conservador bien hecho, o una urgencia neurológica como la alteración del control de vejiga o intestino.
Índice de contenido. ¿Qué vamos a ver?
Toggle- Qué es una hernia discal y por qué duele
- Cuándo se opera una hernia discal
- En qué consiste la cirugía de hernia discal
- Hernia discal sin cirugía: cuándo tiene sentido intentarlo
- Cirugía o tratamiento conservador: qué conviene valorar
- Pacientes que evitaron la cirugía de hernia discal
- Qué hacer si te han hablado de operarte
- Preguntas frecuentes sobre la cirugía de hernia discal
Las técnicas más habituales son la discectomía, la microdiscectomía y la cirugía endoscópica. Cuál se elige depende de dónde está la hernia, de su tamaño y de tu caso. Tener una hernia no significa tener que operarse: en la mayoría de los casos el tratamiento conservador es la primera opción.
Un diagnóstico de hernia discal y la palabra "cirugía" suelen llegar juntos, y de ahí vienen las dudas: en qué consiste la operación, cuándo se indica de verdad y si hay otras opciones antes de pasar por quirófano.
Te lo explicamos por orden: qué provoca el dolor, en qué casos se valora operar, qué técnicas existen y cuándo tiene sentido intentar antes un tratamiento sin cirugía. La decisión final es siempre del especialista, a partir de tus síntomas y tu exploración, no solo de la resonancia.
En Clínica Azorín abordamos la hernia discal sin cirugía combinando:
- Valoración de la afectación mecánica y neurológica.
- Fisioterapia avanzada, ejercicio terapéutico y readaptación.
- Descompresión vertebral con el Robot ATT, siempre que todavía haya margen para un tratamiento conservador.
Qué es una hernia discal y por qué duele
El disco intervertebral tiene un centro gelatinoso, el núcleo pulposo, rodeado por una capa resistente, el anillo fibroso. En la hernia, parte de ese núcleo se desplaza hacia fuera y puede irritar o comprimir la raíz nerviosa que pasa al lado.
En una hernia lumbar, sobre todo en los niveles L4-L5 y L5-S1, los síntomas habituales son:
- Dolor lumbar.
- Dolor que baja por el glúteo y la pierna (ciática).
- Hormigueo o adormecimiento.
- Debilidad muscular o pérdida de fuerza.
La hernia cervical también existe y se manifiesta en el cuello y el brazo. En los dos casos, el tratamiento depende de la localización, de los síntomas, de las pruebas de imagen y de la exploración.
Cuándo se opera una hernia discal
La cirugía no suele ser la primera opción. Si no hay déficit neurológico importante ni señales de alarma, se empieza con tratamiento conservador: fisioterapia, ejercicio terapéutico y la medicación que pauta tu médico.
Un especialista puede valorar operar cuando hay:
- Pérdida de fuerza importante o que va a más.
- Dolor en la pierna que te incapacita y no mejora tras un tratamiento conservador bien planteado y con tiempo suficiente.
- Dificultad para caminar o déficit motor.
- Compresión importante de una raíz nerviosa que se corresponde con tus síntomas.
Es lo que recoge la guía NICE NG59, que plantea considerar la descompresión espinal en la ciática cuando el tratamiento no quirúrgico no ha mejorado el dolor ni la función y las pruebas de imagen concuerdan con los síntomas. Por eso la respuesta a "cuándo se opera" no depende solo de lo que diga la resonancia.
Pérdida de fuerza progresiva en la pierna, dificultad para orinar o defecar, o adormecimiento en la zona entre las piernas (en "silla de montar"). Pueden indicar un síndrome de cauda equina, y ahí cada hora cuenta.
En qué consiste la cirugía de hernia discal
El objetivo es liberar la raíz nerviosa que está comprimida. El cirujano accede a la zona y retira el material del disco que presiona el nervio. La técnica depende de la localización y el tamaño de la hernia, de tu anatomía, de si hay cirugías previas y del criterio del especialista.
Discectomía
Se retira la parte del disco que comprime el nervio. Es el nombre general del procedimiento.
Microdiscectomía
Es una discectomía hecha con ayuda de un microscopio, que permite ver mejor las estructuras y trabajar con un acceso más pequeño. Sigue siendo una de las técnicas habituales en hernias lumbares.
Cirugía endoscópica
Utiliza un endoscopio y una incisión reducida. Puede suponer menos agresión sobre los tejidos, pero no es mejor para todas las hernias y sus resultados a largo plazo se siguen estudiando frente a otros abordajes.
Cirugía mínimamente invasiva
Engloba las técnicas que buscan llegar a la zona dañando lo menos posible los tejidos de alrededor. No sirven para todos los casos: con varias hernias, inestabilidad vertebral u otras patologías asociadas puede hacer falta otro abordaje.
Fusión vertebral y prótesis de disco
No forman parte de la cirugía de una hernia discal sencilla. Se plantean en situaciones concretas, por ejemplo cuando hay inestabilidad de la columna, y siempre con una indicación específica.
Riesgos y recuperación
Como toda intervención, tiene riesgos, y la recuperación es progresiva y suele incluir rehabilitación. Operar una hernia tampoco garantiza que no pueda aparecer otra lesión discal más adelante, por eso después de la cirugía cuenta mucho recuperar fuerza y control de la columna. Ambos temas dan para un artículo propio, así que aquí no entramos en el detalle.
Hernia discal sin cirugía: cuándo tiene sentido intentarlo
Cuando no hay señales de alarma ni una indicación quirúrgica clara, las guías clínicas sitúan el tratamiento conservador como primera línea. Una cosa es tener una hernia en la resonancia y otra necesitar una operación. En nuestra guía sobre el tratamiento de la hernia discal sin cirugía tienes los criterios completos.
Para que sea de verdad conservador no basta con unas semanas de analgésicos: hace falta ejercicio progresivo, bien pautado y con tiempo suficiente. Si quieres ver cómo se plantea, en el artículo de ejercicios para la hernia discal sin cirugía lo desarrollamos por fases.
Cómo lo abordamos en Clínica Azorín
Estudiamos tanto la parte mecánica como la posible afectación del nervio: qué desencadena los síntomas, cómo responde la raíz nerviosa y qué limita tu día a día. Si hay pérdida de fuerza, hormigueo u otros síntomas neurológicos, contamos con la unidad de neurología y neurofisiología clínica.
Robot ATT y otras tecnologías
El Robot ATT de descompresión 3D alarga la columna de forma controlada y la moviliza en varios planos para reducir la presión sobre el disco. Lo combinamos con ejercicio y fisioterapia, y según el caso añadimos Magnetolith, SIS o MBST. La tecnología es una herramienta más del tratamiento y se aplica después de valorarte.
No pretendemos sustituir una cirugía que esté bien indicada. Lo que ofrecemos es una alternativa para quienes todavía tienen margen para un tratamiento conservador.
Cirugía o tratamiento conservador: qué conviene valorar
No hay una respuesta que valga para todos. En algunos pacientes la cirugía está claramente indicada y retrasarla sería un error. En otros hay margen para intentar antes un tratamiento sin cirugía. Para decidirlo cuentan:
- Los síntomas y cuánto llevas con ellos.
- La pérdida de fuerza, si existe.
- La afectación de la raíz nerviosa.
- Lo que muestra la resonancia, junto con la exploración.
- Los tratamientos que ya has probado y cómo has evolucionado.
Pacientes que evitaron la cirugía de hernia discal
Te lo cuentan ellos mismos.
Un paciente al que le diagnosticaron una hernia y evitó la cirugía.
Fran notaba hormigueo en el brazo por su hernia discal.
Una hernia lumbar L4-L5 que mejoró sin pasar por quirófano.
Qué hacer si te han hablado de operarte
- Comprueba que no tienes señales de alarma. Si las tienes, primero urgencias.
- Pregunta qué hallazgos concretos justifican la cirugía en tu caso: fuerza, exploración neurológica y resonancia, no solo el informe de imagen.
- Si no hay déficit neurológico importante, valora un tratamiento conservador completo antes de decidir, con ejercicio pautado y seguimiento.
- Si quieres una segunda opinión sobre las opciones que tienes antes de decidir, pide una valoración en Clínica Azorín, en Albacete. Si lo que necesitas es operarte, te lo diremos.
Preguntas frecuentes sobre la cirugía de hernia discal
¿Cuándo se opera una hernia discal?
Cuando hay pérdida de fuerza importante o progresiva, dolor persistente que no mejora con un tratamiento conservador bien hecho, déficit neurológico o una urgencia como la alteración del control de vejiga o intestino.
¿Qué es una discectomía?
Es la intervención en la que se retira parte del material del disco que comprime una estructura nerviosa. Cuando se hace con microscopio se llama microdiscectomía.
¿Qué diferencia hay entre microdiscectomía y cirugía endoscópica?
Las dos buscan liberar el nervio, pero usan vías de acceso e instrumental distintos. La que corresponde depende del tipo de hernia y de las características de cada paciente.
¿Una hernia discal L5-S1 siempre necesita cirugía?
No. Una hernia L5-S1 puede tratarse primero de forma conservadora cuando la situación clínica lo permite.
¿La cirugía elimina para siempre el dolor de espalda?
No necesariamente. La cirugía busca sobre todo liberar el nervio y suele mejorar el dolor que baja por la pierna. El dolor lumbar puede tener otros componentes que la operación no resuelve.
¿Qué síntomas requieren atención médica urgente?
Pérdida de fuerza importante o progresiva, adormecimiento en la zona perineal o pérdida del control de la vejiga o del intestino. Hay que acudir a urgencias el mismo día.